Mi Testimonio


En memoria de mi esposo Mario Gastón Ocampo Carrasco q.e.p.d.


HOSPITAL SAN JUAN DE ALICANTE

9 de mayo de 1999, mi marido ingresa por vía de urgencia en el Hospital de San Juan de Alicante debido a una oclusión intestinal. A las pocas horas es intervenido de dos tumores cancerígenos. Se analizan dichos tumores resultado de estadio II. 20 ganglios extraídos de los cuales una vez analizados, ninguno está afectado. Le dan de alta a finales del mes de mayo, derivando al médico de cabecera. A mi modo de ver el fallo empieza aquí. Deberían de haberlo remitido a Oncología. El cirujano doctor Meroño del Hospital de San Juan  de Alicante nos dice verbalmente que, "no es conveniente realizar la intervención de la reconstrucción antes del año". (Ver seguidamente actuación del "doctor" CARLOS MARGARIT CREIXELL).  


HOSPITAL VALLE DE HEBRON DE BARCELONA

Junio 1999. Acude al Hospital Valle de Hebrón a instancias del médico de cabecera, quien debido a los puntos infectados de la operación de la misma intervención anterior y a una nueva oclusión a consecuencia de la primera intervención en el Hospital de San Juan de Alicante, el "doctor" CARLOS MARGARIT CREIXELL (cirujano del Hospital del Valle de Hebrón), decide que debe ser ingresado, pero debido a la huelga médica del servicio de urgencias de DOS DÍAS, estuvo estos dos días en urgencias sin atención alguna, ni médica ni de enfermería, teniéndole  que hacer yo misma las curas y controlarle el suero.

Al final, después de dos días de estar en urgencias, queda ingresado en planta, teniéndole a dieta absoluta para solucionar la oclusión. Le practican un TAC abdominal y éste está normal. Al cabo de una semana aproximadamente, le dan el alta. Nos piden documentación clínica del Hospital de San Juan de Alicante para ver los pasos o control a seguir.

Llamo la atención sobre el hecho de que cuando el "doctor" CARLOS MARGARIT CREIXELL CREIXELL le habló a mi marido de practicarle en un breve plazo de tiempo la reconstrucción, mi esposo le dice si no cree que es demasiado pronto, recordando lo que le había dicho el cirujano del hospital de San Juan, a lo que el "doctor" CARLOS MARGARIT CREIXELL le contesta de forma prepotente: "nosotros somos más listos que ellos". No tiene en cuenta la pérdida importante de peso debido a la dieta que este tipo de enfermos deben seguir hasta que remite la oclusión, y cuando remite, le dan el alta.

Una vez tenemos la documentación en nuestro poder, solicitamos entrevista con el "doctor" CARLOS MARGARIT CREIXELL, según lo acordado.

Una vez revisados los documentos clínicos aportados, la secretaria del "doctor" CARLOS MARGARIT CREIXELL nos comunica por teléfono que no es necesario remitirlo a Oncología, pues estaba pendiente de una intervención de reconstrucción de la colostomía que le habían practicado provisionalmente en el Hospital de San Juan de Alicante.

A MI MODO DE VER, NUEVO FALLO: El "doctor" CARLOS MARGARIT CREIXELL está obsesionado con la reconstrucción y olvida el control de la enfermedad.

A principios del mes de octubre, le citan para practicar las pruebas necesarias para la intervención quirúrgica de la reconstrucción de la colostomía. Le practican un TAC abdominal. (Hay que tener en cuenta el tiempo pasado desde que mi marido ingresó en el Hospital de San Juan de Alicante hasta este mismo momento (6 meses). Después de este tiempo, en el que nada se había hecho para prevenir que la enfermedad avanzara, nos comunican que "habíamos tenido muy mala suerte, ya que detectaban dos pequeñas lesiones en el hígado", que es igual a metástasis. Aún y así, el "doctor" CARLOS MARGARIT CREIXELL seguía obsesionado con la reconstrucción.

A raíz de esta información, sorprendente por nuestra parte, puesto que en ningún momento nos habían informado de esta posibilidad y entendiendo que había sido una dejadez por parte del "doctor" CARLOS MARGARIT CREIXELL, presento una reclamación por escrito a las oficinas de atención al usuario. De esta reclamación en el día de hoy (19 de febrero de 2004) no he recibido contestación alguna.

No le hablé a mi marido de esta reclamación para evitarle que supiera la verdad sobre lo que me habían dicho de una manera tan poco normal, ya que me lo comunicaron por teléfono y yo entendía que una cosa así más bien se tenía que tratar personalmente. Además, también iba pasando el tiempo y nada se hacía para evitar la progresión de la enfermedad.

Esta reclamación va a parar a manos del "doctor" CARLOS MARGARIT CREIXELL, quién muy enfadado cita a mi marido a su despacho. Mi marido se sorprende ya que no sabía nada de esta reclamación, quejándose por la reclamación que yo había hecho. Mi marido se entera de una manera brusca y cruel de que tiene metástasis en el hígado.

El "doctor" CARLOS MARGARIT CREIXELL se justifica de que no lo remitió a Oncología porque según él, la medicina no le iba a curar, sino más bien la cirugía, y como último recurso, un trasplante de hígado.

Todo y así el "doctor" CARLOS MARGARIT CREIXELL sigue con la obsesión de la intervención en cuanto a la reconstrucción de la colostomía, a pesar de que mi marido le "suplicaba" que tuviera en cuenta que la prioridad era la de controlar la enfermedad y no la colostomía. Todo y así, delante de mi marido, hace la petición por escrito de la intervención, añadiendo que en breve sería llamado para ser intervenido de la colostomía. O sea, que la petición de mi marido cayó en saco roto.

Entretanto yo esperaba en la sala de espera, junto al quirófano (para ser intervenido de la ya mencionada repetidamente reconstrucción), estaba en la misma sala también esperando a que su marido fuera intervenido de una hernia la enfermera Carmen Marsó, quien estuvo trabajando en la misma planta con el equipo del "doctor" CARLOS MARGARIT CREIXELL. Dio la casualidad de que mi marido estaba a su cuidado. Entablamos conversación y yo le comenté que mi marido había tenido muy mala suerte, ya que había hecho metástasis en el hígado.

Ella me comentó que "no era cuestión de mala suerte". Me dijo que el único culpable de lo que estaba sucediendo a mi marido era el "doctor" CARLOS MARGARIT CREIXELL. Tipo prepotente al que le molestó mucho que mi marido le hiciera la observación de que en el Hospital San Juan de Alicante dijeran que no se podía llevar a cabo la reconstrucción antes de un año. Comentó despectivamente: "los sudamericanos se creen que nos tienen que venir a decir lo que hemos de hacer ...”.

También me contó la enfermera Carmen Marsó que el doctor Lázaro, cirujano del mismo equipo del "doctor" CARLOS MARGARIT CREIXELL, le dijo que se sentía muy mal por lo que había hecho el "doctor" CARLOS MARGARIT CREIXELL: anular un tratamiento de quimioterapia y radioterapia; quien lo tenía que haber llevado a cabo era el doctor Rubio del servicio de Oncología.

La enfermera Carmen Marsó también me comentó que el "doctor" CARLOS MARGARIT CREIXELL era un tipo muy cruel y peligroso, que cuando se le cruzaban los cables hacía y hace auténticas barbaridades. No en vano le dan el sobrenombre de "el loco de la colina".

Cuando mi marido y yo fuimos en el mes de agosto a ver al "doctor" CARLOS MARGARIT CREIXELL, porque mi marido tenía un dolor en la colostomía, no solamente no le atendió (cosa que después supimos que este dolor era debido a una hernia), sino que de mala manera le preguntó que era lo que mi marido hacía allí, e insistió que ya le avisarían para la reconstrucción. Obsesionado con la reconstrucción "le metió el dedo en el ano", que de ser preciso se acepta, como no, pero siendo innecesario uno se siente humillado.

O sea, que por una prepotencia y un "pique" entre los médicos, mi marido sufrió las consecuencias y un abandono total.

Todo y teniendo los resultados para ser intervenido de la colostomía, pasaron tres meses, que sumados a los seis anteriores dan un total de 9 meses sin controlar ni hacer absolutamente nada para evitar la progresión de la enfermedad.

En el mes de diciembre, habiendo reclamado con insistencia e incluso a través de mi hijo David, por el retraso de la operación, acudí al servicio de atención al usuario y a través de la pantalla comprueban que el "doctor" CARLOS MARGARIT CREIXELL anuló el día para la que estaba prevista (mes de noviembre) la intervención, alegando que hasta que no se solucionara el por qué de mi reclamación, no sería intervenido. ¿…?; obligando a mi hijo David a buscar al cirujano  para pedirle que operara por favor a su padre cuanto antes. La única respuesta que recibió del "doctor" CARLOS MARGARIT CREIXELL, fue que "si no se marchaba de inmediato, llamaría a seguridad".

A base de insistir e insistir, se le comunica que su ingreso para ser intervenido sería a finales del mes de diciembre (para ser intervenido de la tan mencionada reconstrucción). La enfermedad real ni se toca, permitiendo que siguiera avanzando. Ni siquiera en esta intervención aprovechan para hacerle, por ejemplo, una resección hepática para prevenir que la enfermedad siguiera avanzando, como me comentó el doctor Tabernero, oncólogo de este mismo hospital. No hicieron absolutamente nada, ni tampoco pudieron realizar la reconstrucción, porque como bien dijo el cirujano el Hospital de Alicante, doctor Meroño, para que ésta se pudiera realizar tenía que pasar un año con el fin de que se desinflamaran los intestinos. Cosa que al no estar desinflamado no se pudo llevar a cabo la tan obsesionada RECONSTRUCCIÓN.

Desgraciadamente ya nunca se pudo llevar a cabo algo que en un principio se realizó provisionalmente.

Cuando el "doctor" CARLOS MARGARIT CREIXELL le da la gana o se da cuenta de que ya es imposible la reconstrucción, lo remite a Oncología a principios de enero del 2000; siendo su oncólogo el doctor Tabernero.

El doctor Tabernero nos hace la observación del por qué no se le había remitido antes este paciente, y nos aconseja empezar cuanto antes un tratamiento de quimioterapia.

El tratamiento es a base de ocxiloplatino. Ese tratamiento duró hasta el mes de mayo del 2000. Como hubo una buena respuesta, el oncólogo doctor Tabernero, hace un escrito al "doctor" CARLOS MARGARIT CREIXELL aconsejando que sería conveniente se le practicara una resección. No hubo respuesta a este escrito. Y, a pesar de insistir e insistir, no hubo respuesta por parte de este cirujano.

Y, uno por el otro, como suele decirse, "la casa sin barrer". Y, entretanto, para que mi marido no se quedara sin ningún tipo de tratamiento, el doctor Tabernero le aplicó nuevamente, y quizás innecesariamente, una nueva tanda de quimioterapia (hasta que este cirujano, el "doctor" CARLOS MARGARIT CREIXELL, se decidiera a contestar a los escritos del doctor Tabernero).

En el mes de julio del 2000, el doctor Tabernero decide suspender la quimioterapia porque estos tratamientos son muy tóxicos y la vida de mi marido podía correr peligro. Además, el doctor Tabernero estaba aplicando la quimioterapia, entretanto esperaba la contestación del "doctor" CARLOS MARGARIT CREIXELL, por lo tanto, era una quimioterapia forzosa por la situación en que les dejaba el propio "doctor" CARLOS MARGARIT CREIXELL, que no contestaba, como se ha dicho a la petición del doctor Tabernero.

Ante esta situación el doctor Tabernero insiste nuevamente al "doctor" CARLOS MARGARIT CREIXELL para que dé una contestación urgente a su petición. A raíz de esta nueva y urgente petición, el "doctor" CARLOS MARGARIT CREIXELL, de manera escueta y verbal, le contesta que "no es viable esta resección, ya que cuando abrió para hacer la reconstrucción que nunca se pudo realizar, ya vio que en el hígado había muchas lesiones". El doctor Tabernero no estaba de acuerdo con esta afirmación, porque de ser cierto, no hubiera habido una buena respuesta al tratamiento de quimioterapia.

Ante esta situación incomprensible, me decido a comentar al doctor Tabernero que posiblemente (seguro) este individuo estaba tomando represalias conmigo debido a que yo le había denunciado por una negligencia grave que había cometido. El doctor Tabernero me contestó que seguro que era una represalia. También me dijo el doctor Tabernero: “¿Por qué no me lo dijo usted antes?, pues yo no le hubiera remitido a este cirujano, porque esta es la manera de trabajar de este individuo".

El doctor Tabernero, consciente de la mala fe del "doctor" CARLOS MARGARIT CREIXELL, decide ayudarme, citándome a una hora en que no hubiera nadie en las consultas, para entregarme todos los TACS realizados en el Hospital Valle de Hebrón, así como la historia clínica íntegra y original, con un escrito suyo dirigido al servicio de cirugía del Hospital Clínico. En este escrito aconseja que se valore la posibilidad de una resección hepática ya que él considera que habiendo habido una buena respuesta, podría tener una solución quirúrgica favorable para mi marido.  


HOSPITAL CLINICO DE BARCELONA
 

Mediados de agosto de 2000. Acudimos al servicio de cirugía. Ante la urgencia nos citan para el día siguiente con el fin de valorar y determinar el día la intervención (resección hepática).

Le visita el doctor García Valldecasas, extrañándose de que acudiéramos al Hospital Clínico y diciéndonos que no entendía el por qué acudíamos a este hospital, cuando esta operación era factible (contrariamente a lo que dijo el "doctor" CARLOS MARGARIT CREIXELL de que era inoperable) y la podían haber realizado en el mismo Hospital del Valle de Hebrón y el propio CARLOS MARGARIT CREIXELL.

Quiero hacer resaltar la angustia que sufría mi marido, pues aparte de la propia enfermedad, tenía que sufrir también la incapacidad de unos llamados profesionales y de una gran pérdida de tiempo que corría en su contra.

La operación se realiza a principios del mes de septiembre. La practica el doctor Fuster, jefe de este servicio. Una vez terminada la intervención, nos comunica que todo ha ido muy bien. Le habían practicado una resección con éxito. No hubo ninguna complicación. Le dan el alta al cabo de una semana de ser operado. Nos cita para que al cabo de unos quince días acudamos a su consulta para realizarle una ecografía abdominal, la cual manifiesta que no había rastro de la enfermedad.

A principios de octubre del 2000, el doctor Fuster lo remite al servicio de Oncología ("doctor" JOAN MAUREL SANTASUSANA) para llevar a cabo un seguimiento rutinario.

El "doctor" JOAN MAUREL SANTASUSANA, solicita un TAC abdominal, en la que se detectan dos pequeñas lesiones (muy pequeñas), y le vuelve a remitir nuevamente a cirugía. El doctor Fuster, decide que debe realizarse una nueva intervención de resección hepática, ya que las lesiones eran muy pequeñas.

El doctor Fuster, dice que la intervención debe realizarse en un plazo máximo de un mes.

Pero cada vez que a mi marido lo citaban por teléfono para ingresar al día siguiente, seguidamente le llamaban para anular la intervención. Hasta que pasados tres meses, ante esta increíble demora, acudo a su consulta extremadamente preocupada para rogarle que no demore más la intervención puesto que la situación se hacía insostenible.

La excusa que nos puso el doctor Fuster para justificar la demora era que "los hígados que recibían se tenían que trasplantar de inmediato". Esto para mí no tenía sentido porque la vida de mi marido valía lo mismo que la de la persona que tenía que recibir el hígado donado.

Hay que recordar que este cirujano operaba sólo una vez a la semana, con lo cual la demora se hacía interminable …

La angustia que sufrimos mi marido y yo no se puede imaginar …

No obstante el doctor Fuster, viendo que yo tenía razón de quejarme, telefoneó delante nuestro al "doctor" JOAN MAUREL SANTASUSANA, pidiéndole que entretanto no se llevara a cabo la intervención le realizara un tratamiento de quimioterapia preventivo. A lo que el "doctor" JOAN MAUREL SANTASUSANA se negó rotundamente. De lo que hablaron, nosotros no nos enteramos. Al igual que en el Hospital del Valle de Hebrón, "el uno por el otro la casa sin barrer". Entretanto mi marido sufría las consecuencias de la mala gestión de estos dos individuos.

Finalmente mi marido es intervenido el día 13 de enero del 2001, hallando ya en lugar de las dos pequeñísimas lesiones como nos habían dicho, aumentaron de tamaño y en vez de ser dos, ya eran cuatro.

En esta intervención tuvieron problemas porque debido a que quisieron "limpiar" tanto, según nos dijeron, tocaron la hiel, por lo que tuvo que estar ingresado el triple del tiempo de lo que es normal en ese tipo de intervenciones: normal son siete días, y él estuvo ingresado 21 días con los consiguientes sufrimientos físicos y morales añadidos.

Le dan el alta, y a principios de febrero lo atiende en su consulta el "doctor" JOAN MAUREL SANTASUSANA, oncólogo de este hospital quién anteriormente se había negado a la petición del doctor Fuster.

Esta vez no pide un TAC como la vez anterior. Esta vez decide que de inmediato se empiece un tratamiento de quimioterapia con "Irinotecan" (tratamiento que se realizaba cada tres semanas).

El "doctor" JOAN MAUREL SANTASUSANA solicita en el mes de abril se practique un TAC, para ver la evolución de la enfermedad. La petición es con carácter urgente. Nos dan día y hora para mediados del mes de abril, pero un día antes de realizarse la prueba, nos llaman por teléfono para anularla hasta previo aviso. La justificación era que estaban en huelga y que solo cubrían los servicios mínimos. Aún y así, ante la preocupación de que la enfermedad avanzara, acudimos al servicio de radiología y cual no sería nuestra sorpresa cuando vimos que era falso que hubieran, como nos dijeron, servicio mínimos. En radiología no había nadie.

Acudimos a un mostrador que estaba cerca en el que había una empleada administrativa, quien nos comentó que no se cumplían ni los servicios mínimos y de mala manera nos dijo que no sabía por qué estábamos allí si ya nos habían informado por teléfono que no nos atenderían debido a la huelga.

La angustia por mi parte iba en aumento debido a que no sabía como exactamente evolucionaba o no la enfermedad, cosa que por otra parte mi marido no entendía del todo puesto que él se encontraba físicamente bien a pesar de que le estaban realizando un tratamiento de quimioterapia (Irinotecan). He de hacer notar que mi marido era una persona muy fuerte de naturaleza y muy resistente.

Le citan para realizar el TAC que anularon, a finales de junio, habiendo pasado dos meses y medio a partir del momento que se solicita.

Recogido el resultado de este TAC, el "doctor" JOAN MAUREL SANTASUSANA nos comunica que, "hemos tenido mala suerte", que visualiza dos pequeñísimas (siempre decían pequeñísimas) lesiones con la fatalidad de que una de ellas era inoperable, porque estaba situada en la vena aorta.

Recordemos que, entretanto, se terminó el ciclo de la quimioterapia que se aplicaba en consulta externa.

Considerando que no fue efectivo este tratamiento, nos comunican que le aplicarían un tratamiento llamado "radiofrecuencia", que era bastante apropiado para este tipo de lesiones.

Nos citan a mediados de julio creyendo que ya sería para aplicarle la radiofrecuencia, con la sorpresa de que nos proponen un "tratamiento experimental". Según nos dice el "doctor" JOAN MAUREL SANTASUSANA, el tratamiento experimental llamado CETUXIMAB, en Estados Unidos ya no era un tratamiento experimental sino que era un tratamiento más, con resultados excelentes. Y nosotros, nos lo creímos.

No obstante, para poder aplicar este tratamiento, tenían que realizarle pruebas clínicas muy duras, como por ejemplo una ecografía en el corazón que ni siquiera se realiza para una intervención quirúrgica. Mi marido superó las pruebas con éxito, con lo cual no era cierto que estuviera en "fase terminal" como han querido hacer creer estos sujetos para evadirse de su responsabilidad.

El "doctor" JOAN MAUREL SANTASUSANA nos cita a su consulta a finales de julio del 2001, para comunicarnos muy satisfecho que habiendo superado estas duras pruebas, era candidato a que se le pudiera realizar este estudio experimental. Con lo cual nosotros, incautos, nos pareció que nos había tocado la lotería.

Nos obstante, el "doctor" JOAN MAUREL SANTASUSANA nos dice que todavía lo tiene que aprobar la Administración, cosa que no acabamos de entender muy bien, porque si no lo aprobaba, la decepción hubiera sido enorme. En cambio ahora pienso que ojalá no lo hubiera aprobado.

Así va pasando el tiempo (siempre esperando), y entre tanto a mi marido no le aplicaban ni el tratamiento experimental ni el convencional, y las lesiones seguían ahí.

Finalmente nos citan a principios del mes de octubre. Nos recibe la doctora Luisa Pascual diciéndonos que ella va a ser la responsable del seguimiento de este tratamiento experimental. He de hacer notar que nos dice esta doctora que el "doctor" JOAN MAUREL SANTASUSANA está de vacaciones y también he de resaltar que la doctora Pascual no es oncóloga, sino médico de asistencia primaria.

Nos entrega una hoja en la que el encabezamiento dice "Consentimiento Informado". Leemos que debería de estar adjunto a otras hojas con mucha más información. La doctora Pascual no dice que el "doctor" JOAN MAUREL SANTASUSANA ya nos completará la información. El consentimiento fue forzado ya que, si no firmábamos, no se podía empezar el tratamiento y ante tanta demora como habíamos sufrido, estábamos deseando que se empezara cuanto antes el tratamiento con gran ilusión y esperanza.

Recordar también que, entretanto esperábamos el nuevo tratamiento experimental, a mi marido se le dejó sin ningún tipo de tratamiento preventivo, pasando cerca de cinco meses que se hicieron eternos y angustiosos, porque las lesiones, aunque pequeñas como nos decían, estaban ahí y se corría el riesgo de que se multiplicaran o agrandaran.

El día 21 de octubre se inicia el tratamiento experimental, y el "doctor" JOAN MAUREL SANTASUSANA, seguía de vacaciones.

El responsable de este tratamiento era el doctor Gascón (jefe del servicio de Oncología) quién en ningún momento se interesó en hacer un seguimiento del susodicho tratamiento ni le vimos en ningún momento, hasta que cuando mi marido está en una situación crítica, que ya explicaré más adelante, me dice que desconoce a este enfermo, diciéndome además que le dé tiempo para estudiar en que situación clínica se hallaba mi marido. Mas adelante detallaré más sobre este personaje.

A partir del momento en que se inicia el tratamiento, muestra unos síntomas que nunca anteriormente había tenido: fiebre, tensión baja, sarpullidos con pus en la cara y resto del cuerpo -produciéndole muchos picores que no le dejaban descansar ni de día ni de noche-, inapetencia -mi marido siempre había gozado de un buen apetito-, insomnio, cansancio, progresiva pérdida de peso …

A pesar de todos estos síntomas el "doctor" JOAN MAUREL SANTASUSANA no le da importancia y sigue pautando el tratamiento que se aplicaba una vez por semana.

Conforme avanzaba el tratamiento, los síntomas eran cada vez más preocupantes, hasta el punto que tuvimos que acudir a su consulta con silla de ruedas, porque mi marido no se sostenía de pie debido a que tenía una tensión de máxima 7 y con una fiebre de más de 40º.

Este día (a mediados de diciembre), ante la evidencia de su tan mal estado, el "doctor" JOAN MAUREL SANTASUSANA decide suspender momentáneamente el tratamiento experimental; observando que ante la interrupción de este tratamiento el estado general de mi marido mejoró.

Le hacemos esta observación y el "doctor" JOAN MAUREL SANTASUSANA insiste en que no es la interrupción del tratamiento lo que le hace sentirse mejor, sino que él nos dice que es cuestión psicológica, porque era imposible que en una semana pueda eliminar la toxicidad del tratamiento.

Confiamos, o creemos en lo que nos dice, y continúa aplicándole el tratamiento experimental, encontrándose mi marido cada vez peor.

Esperando una mejoría (mi marido era un hombre muy paciente), ésta no solamente no se produjo sino que tuve que llevarlo el día 6 de enero de 2002 al servicio de urgencia del mismo Hospital Clínico debido a su empeoramiento.

En el servicio de urgencias lo atendió el "doctor" JOSÉ MARÍA DOMINGO DOMÉNECH, quién me comunica que el estado de mi marido es muy preocupante por la fiebre tan alta que tenía y por la tensión tan baja, una máxima de 5, comunicándome que en cualquier momento podría entrar en coma. El "doctor" JOSÉ MARÍA DOMINGO DOMÉNECH era ignorante de que mi marido padeciera un cáncer.

Algo normalizada la tensión, lo pasan a planta y este día transcurre con bastante normalidad. El día 8 viendo que su situación estaba estabilizada, yo más tranquila me marcho a mi casa a dormir.

Cual no sería mi sorpresa a la mañana siguiente, cuando veo a mi marido con el oxígeno puesto, que nada tenía que ver con su patología. Una enfermera de planta, ante mi pregunta de lo que había pasado, me contesta: "Al "doctor" JOSÉ MARÍA DOMINGO DOMÉNECH se le ha ido la mano". Ello significa que le puso una dosis superior a lo acordado según su peso para hacerle subir la tensión. De la misma forma que este medicamento te puede salvar la vida, administrado con una dosis no adecuada, puede matarte. Me quedé asombrada cuando leo la historia clínica, en donde dice que la taquicardia la provocó un medicamento que no especifica cual es y que, según el "doctor" JOSÉ MARÍA DOMINGO DOMÉNECH, mi marido tenía alergia a este medicamento (y que en ningún lugar, ni en las fichas de pautas de medicación, tampoco especifica el nombre).

El "doctor" JOSÉ MARÍA DOMINGO DOMÉNECH me rehuía y nunca quiso darme ninguna explicación. Además su trato era despectivo. Y en lugar de preocuparse de mi marido tanto por la dieta (ver si era la adecuada) como por la atención que recibía por parte del personal sanitario, todavía hacía burla de mis quejas, puesto que la atención dejaba mucho que desear. A mí se me negaban gasas, tuve que ir a la farmacia a comprar un líquido para el enjuague de las llagas que tenía en la boca, comprar bolsas para la colostomía, tuve que traerme una manta de casa porque tenía mucho frío (después me riñeron porque me dijeron que no tenía que traer nada de casa, pero qué podía hacer si no me daban mantas y la calefacción la bajaban continuamente). La dieta, como que no era la adecuada conforme le había prescrito la dietista de este mismo hospital; lo comento con la responsable de planta, Nuria, y como solución me dice que es normal que la comida sea muy mala y como única solución me dice que yo misma la traiga de casa …

Se le da de alta el 23 de enero del 2002. Su estado físico era bastante lamentable, debido a la pésima alimentación que recibió y su problema de tensión y la fiebre no se había solucionado al 100%, pero creímos que en casa estaría mejor atendido y sobretodo alimentado.

Mi esposo es programado para seguir haciendo el tratamiento experimental, (cosa que más tarde negarán, teniendo yo pruebas físicas de que no es cierto de que le dieran de baja de este tratamiento el día 23 de enero de ese mismo año, como ellos informan falsamente a la Agencia del Medicamento). Una vez fallecido mi esposo, al ver que pasaban los meses y nadie me decía nada, empiezo a moverme y me pongo en contacto telefónicamente con los Laboratorios Merck y con la compañía de seguro ACXA, quienes me dicen que se extrañan que no se les haya comunicado el fallecimiento de mi marido. Se extrañan porque habiendo un Seguro de Responsabilidad Civil y siendo un tratamiento en fase experimental, ellos tenían que haber estado en todo momento informados.

También me pongo en contacto por escrito con la Agencia del Medicamento, pidiéndoles que investiguen la causa de la muerte de mi esposo, haciéndoles notar que yo tenía claro que la muerte fue debido a la causa y efecto del tratamiento experimental, pues estaba claro que él empezó a encontrarse muy mal a partir del momento en que empezaron el maldito tratamiento. Antes, él incluso hacía la broma de que parecía imposible de que pudiera padecer cáncer por lo bien que se encontraba. Tenía gran capacidad para la lectura, andaba varios kilómetros diarios sin cansarse, tenía buen apetito y dormía bien -no padecía nunca insomnio, ni de ningún tipo de dolor-. Todo cambió de la noche a la mañana a partir del momento en que el 21 de octubre del 2001 le empezaron a aplicar el maldito tratamiento experimental: CETUXIMAB.

También me llama la atención el nombre irónico que le han puesto a este medicamento: BOND 007.  


MO
TIVO POR EL CUAL LE DAN A MI MARIDO POR PRIMERA VEZ LA MORFINA

Volviendo al punto de partida de cuando a mi marido le dan el alta en el Hospital Clínico el 23 de Enero del 2002. Como ya he contado, le dieron el alta sin estar en buenas condiciones. Se encontraba cada vez peor, llegando a tal punto en que tenemos que pensar en ingresarle de nuevo al servicio de urgencias con un estado mucho más preocupante que la otra vez. Los síntomas eran los mismos que la vez anterior: tensión baja … fiebre alta …

Llamo la atención en el sentido de que la primera vez que mi marido ingresó de urgencia en estas mismas condiciones, el "doctor" JOSÉ MARÍA DOMINGO DOMÉNECH nos dijo que lo que le provocaba aquella situación eran un virus muy rebelde y que mirarían de estudiarlo para ver qué medicación era la indicada. En ningún momento nos habló de que esta situación fuera debido al cáncer en progresión. En este segundo ingreso (2 de febrero del 2002), el "doctor" JOSÉ MARÍA DOMINGO DOMÉNECH nos dice que “es que el virus se ha disfrazado". Y tampoco comentó nada sobre la enfermedad del cáncer, por lo que me sorprende que cuando declara en el juzgado diga que era un enfermo terminal.

El motivo por el cual el "doctor" JOSÉ MARÍA DOMINGO DOMÉNECH, le dio morfina a mi marido

Como ya he comentado la comida era pésima. Era un domingo por la noche. Sería un nueve de febrero del 2002. La cena no era la adecuada: lechuga y hamburguesas muy fritas (como “suela de zapato”). En la dieta de mi marido especificaba ni fritos ni fibras ni lácteos, pero no hacían caso y yo le tenía que traer la comida de casa. Ese día para cenar le trajeron hamburguesas, lechuga y un yogurt. Y como que los domingos por la noche en la zona del Hospital Clínico, los bares y restaurantes están cerrados, no le pude comprar nada y él, con tanto apetito como tenía, pensó que por una vez no le pasaría nada. Desgraciadamente, sí le pasó. Yo me marche a casa, dentro de lo que cabe, tranquila.

Al día siguiente cuando llego por la mañana al hospital, me encuentro a mi marido sentado en un sillón en un estado lamentable, ya que su cuerpo no se tenía en pie. Me pidió que lo acostara ya que no podía sostener el cuerpo (el cuerpo le vencía de un lado  para otro). Al irlo a acostar en su cama, la enfermera no me lo permitió, diciéndome que el "doctor" JOSÉ MARÍA DOMINGO DOMÉNECH dio la orden de que estuviera sentado hasta que él diera nueva orden de acostarlo. Mi marido seguía insistiendo en que no había dormido en toda la noche y dijo que si querían que estuviera sentado lo más normal es que le hubieran puesto el somnífero estando en cama.

La situación era anormal y preocupante, y pregunté qué era lo que había pasado para que mi marido estuviera en aquel estado tan lamentable. La versión de ellos es que pasó muy mala noche y, por esta razón, el "doctor" JOSÉ MARÍA DOMINGO DOMÉNECH, sin haber hablado anteriormente con mi marido de lo que iba a hacer, decide arbitrariamente, inyectarle 20 miligramos de morfina. Cuando despierta, después de haber pasado un día y medio inconsciente, me pregunta todo aturdido que era lo que le habían hecho. Entonces es cuando me explica que pasó muy mala noche por las dichosas hamburguesas, pues no las pudo digerir provocándole un gran peso en el estómago. Cuando le explico que le pusieron 20 miligramos de morfina, se escandalizó preguntándose del por qué le pusieron morfina por una mala digestión.

Cuando pasa visita el "doctor" JOSÉ MARÍA DOMINGO DOMÉNECH, mi marido le dice que se ha confundido en cuanto que la morfina no era un tratamiento adecuado por una mala digestión, y le dice que si algún día tiene dolor, verdadero dolor, primero le consulte lo que va hacer y pidiéndole que nunca le administrara algo que le haga perder la conciencia. Al "doctor" JOSÉ MARÍA DOMINGO DOMÉNECH no le dio la gana de respetar la voluntad de mi marido y le siguió administrando la morfina, quizás en dosis menores puesto que yo veía que su estado no era de tan brutal aturdimiento como la primera vez.

Me di cuenta de que le seguían poniéndole morfina porque tenía alucinaciones (veía cosas que yo no veía, me confundía con su madre, me pidió la cartera para ir a la escuela …). Preocupada por esta situación que para mí nada tenía que ver con el cáncer, solicito la presencia del médico de guardia de Oncología, el "doctor" IGNACIO TOSCAS VIGARA, que era el que estaba en esos momentos de guardia.

Estamos mi hijo David y yo, hablando con el "doctor" IGNACIO TOSCAS VIGARA sobre la situación tan preocupante en la que se hallaba mi marido, pues además de su estado mental, estaba muy hinchado, orinaba muy poco … Cosa que yo ya había comentado a la enfermera sobre este problema y también de que no podía evacuar. Ella me decía, una y otra vez con gran indiferencia que el "doctor" JOSÉ MARÍA DOMINGO DOMÉNECH ya lo sabía, pero nada se hacía y los días pasaban y mi marido cada vez estaba peor: más hinchado, orinaba menos … El "doctor" IGNACIO TOSCAS VIGARA se da cuenta de las alucinaciones provocadas por la morfina, de su situación y habiéndole dicho mi marido que no tenía dolor, decide suspender esta droga.

El "doctor" IGNACIO TOSCAS VIGARA nos comenta que el "doctor" JOSÉ MARÍA DOMINGO DOMÉNECH ha tenido un "descuido" con la atención a mi marido, nos pide que nos olvidemos y nos dice que a partir de ahora las cosas iba a cambiar. Mi hijo, como es lógico, que no entiende como puede hablar de descuidos cuando este "descuido" estaba llevando a la muerte de su padre. El "doctor" IGNACIO TOSCAS VIGARA, amenazante y agresivo, le dice a mi hijo que no le va a permitir que dude de la "profesionalidad" de su amigo el "doctor" JOSÉ MARÍA DOMINGO DOMÉNECH y que si continúa quejándose hará llamar a los de seguridad. Yo, ante la situación de pique entre ambos, le pedí a mi hijo que me dejara a solas con el doctor.

Yo hablo con el doctor sobre la situación de mi marido y él va a la habitación a visitarle. Yo quise entrar con él, pero me dice que es mejor que me quede fuera. Después de visitarle me dice que efectivamente, cuando le ha preguntado en un momento, digamos de lucidez, si tenía dolor, le contestó que no, y le pidió que le desbloqueara todo lo que tenía porque se encontraba muy hinchado, no orinaba, no evacuaba … Entonces el "doctor" IGNACIO TOSCAS VIGARA, me dice que no me preocupara, que inmediatamente le iban a dar proteínas … diuréticos … buscapina…Y también tenía previsto ponerle una lavativa para limpiar los intestinos.

Veo que todo lo que me dice lo registra en su historia clínica, observándolo la enfermera que solamente venía los fines de semana por la tarde.

Esta noche me marcho tranquila a mi casa, porque creo que por fin soy escuchada y consigo que atiendan a las necesidades vitales de mi marido.

A la mañana siguiente, cual no sería mi desagradable sorpresa, cuando le pregunto a mi marido si hay alguna novedad y me contesta que todo sigue igual, que lo único que le ha retirado el "doctor" IGNACIO TOSCAS VIGARA ha sido la morfina. Pregunto a la enfermera de turno y me quiere dar a entender que lo que le estaba diciendo era un sueño porque allí nadie había dicho nada.

Ante tal desamparo y viendo que estaban poniendo en riesgo la vida de mi marido, hago un escrito denunciando esta cruel situación. La responsable de las oficinas de atención al usuario me dice que no puede recogerme el escrito porque está de traslado. Me aconsejó, después de haberlo leído, que el escrito lo guardara yo para que éste no se extraviara.

Ese mismo día (17 de febrero) en que yo voy a las oficinas de atención al usuario, ellos, los médicos de Oncología, acuden "para pedir ayuda" al Comité de Ética, alegando ser yo una persona muy agresiva que no les dejaba trabajar (cuando eran ellos los que no hacían nada por mi marido, dejándolo morir  como si fuera un “perro abandonado”). De este hecho me  entero a través de la historia clínica que tengo en mi poder.

Quisiera que alguna vez ellos pudieran demostrar que son ciertas estas acusaciones, pues ¿cómo iba yo a no permitir que trataran a mi marido correctamente para salvarle la vida?

Quiero hacer notar que todos ellos estaban obsesionados con administrarle morfina -como única vía de medicación-, y estaba claro que no solamente no la necesitaba, porque no tenía dolor sino que además le estaba perjudicando, cosa que, ya como he contado el "doctor" IGNACIO TOSCAS VIGARA, ya se la había retirado.

¿Alguien puede creer que ellos podían querer más a mi marido que yo, y que si yo sabía que mi marido estaba sufriendo me hubiera negado a que le administrara morfina para calmarle el dolor? .

Voy a explicar algo que es muy íntimo: llevábamos 30 años de feliz matrimonio con cuatro hijos maravillosos. Mi marido era mi razón de vivir, además de mis hijos, naturalmente. Posiblemente si mis hijos supieran toda la verdad de lo que tenido que soportar, quizás alguno de ellos estaría en la cárcel porque alguno de estos elementos, principalmente el "doctor" JOSÉ MARÍA DOMINGO DOMÉNECH, estarían en el cementerio.

Yo tenía que buscar una solución urgente al ver que estaban dejando morir a mi marido sin ni siquiera darle los cuidados mínimos que necesita una persona en su situación: nada para que pudiera orinar, para que pudiera evacuar …

El responsable máximo de Oncología nunca visita a los pacientes. Me dicen que esta persona se halla en otra planta de otra área. En definitiva, en su despacho. Me pregunta la secretaria si tengo visita concertada. Le digo que se trata de una emergencia y que no me moveré de allí hasta que me atienda. Después de mucho esperar, al final me recibe, diciéndome que no conoce a este paciente ni el caso de mi marido y que vuelva al día siguiente, porque tenía mucha prisa (tenía que ir a ver al hijo de un amigo suyo que estaba muy grave), cuando mi marido se estaba muriendo. No se como no reaccioné diciéndole que su obligación era la de atender primero a sus pacientes y no a los hijos de sus amigos, al menos en horas de trabajo en el hospital.

Vuelvo al día siguiente como acordamos, y por la expresión de su cara me doy cuenta que las noticias serían muy malas. Con gran sorpresa por mi parte, me pregunta el por qué no acudí antes en su ayuda, y recalca que solo que hubiera ido 24 horas antes, hubiera podido hacer algo por mi marido. Cuando yo reaccioné, pensé que si ya había ido 24 horas antes y él se marchó a atender al hijo de su amigo. Pienso que su obligación era que tenía que haber ido a ver a mi marido en el justo momento en que le comunique lo que estaba pasando.

Me dice que lo único que puede hacer es a partir de este momento atenderlo él personalmente y retirar al "doctor" JOSÉ MARÍA DOMINGO DOMÉNECH, cubriendo su vacante la doctora Cristina Nadal San Martín, quién me confirma que es cierto el abandono total en el que estaba inmerso mi marido. Ella sí empezó a darle diuréticos, buscapina, proteínas. Me comenta que no puede aceptar el abandono tan grande en que han tenido a mi marido y me aconseja que pida responsabilidades, poniéndose a mi disposición para todo lo que yo necesitara. Mi marido orinó más, empezaron a funcionarle los intestinos –que estaban totalmente paralizados …, pero … desgraciadamente ya era demasiado tarde: cerebralmente ya no respondía a ningún estimulo …

Ahora no puedo comprender la paciencia tan grande que he tenido con estos sujetos y ¡que todavía tengan el cinismo de decir que yo soy una persona sumamente agresiva! Confundieron los términos, soy una persona muy luchadora que no soporta las injusticias.

Casi coincidiendo con la fecha de 17 de febrero, que es cuando yo presento la reclamación a las oficinas de atención al usuario, se presenta en la habitación de mi marido un chico muy joven. Me dice que es psicólogo y que la dirección de este servicio de Oncología le manda para ayudarme a soportar  mi sufrimiento, cuando yo no he pedido este servicio, pero por educación le atendí.

Él empieza a atacarme diciendo que yo no había dejado trabajar a los médicos y que yo me metía demasiado en los temas que concernían sólo a ellos. Queriendo suavizar su falta de tacto, con una sonrisa amable, me dice que es que "yo he estado jugando a ser médico". A lo que yo le digo que doy por terminada esta conversación. Se quedo de una pieza y no supo qué contestarme. Se marchó, pero curiosamente, al poco rato volvió a la habitación pidiéndome disculpas y reconociendo que su actitud no fue la correcta.

Vuelvo a atenderle cuando en realidad ganas no tenía y empieza a hablarme de su familia, me dice que tiene 25 años. Yo le digo que tengo un hijo de su misma edad, y también me dice que le he dado una lección que nunca olvidará, que soy una persona muy inteligente, que ve que la medicina me gusta, e incluso me pregunta si he estudiado psicología porque ve en mí mucho tacto para no herir a las personas … Su informe que consta en la historia clínica, que no es la del psiquiatra del día 21 de febrero de 2002, puede decirse que no dice gran cosa, aunque como es habitual en ellos, barriendo para su casa.

El día 21 de febrero llama a la habitación un personaje que dice que es psiquiatra, y nuevamente sin haber pedido yo su ayuda, me dice que lo manda el servicio de Oncología; también por educación lo atiendo, aunque con gran esfuerzo puesto que mi marido se estaba muriendo (falleció al día siguiente, 22 de febrero de 2002).

Este personaje de apellido Rojas, empezó “tirándome la caballería” por encima. Me dijo que no los dejé trabajar, dándome la culpa de que mi marido se estuviera muriendo y vuelta a que no los dejé trabajar … Ante tanta estupidez por parte de este llamado psiquiatra, le dije que se marchara y que me arrepentía por haberle dedicado un tiempo que podía haber dedicado a mi marido. Con una gran prepotencia, se marchó hablando solo en voz  alta y muy enfadado, diciendo que “a él nadie le dice que se marche”, y "qué había creído yo" …

Ahora comprendo que esto fue una estrategia por parte del servicio de Oncología, apoyado por la dirección de este hospital y del servicio del Comité de Ética, con el fin de disponer de antemano de algo que pudiera justificar a su favor que no era cierto lo que yo no paraba de denunciar.

Este personaje hace un informe a mano (que no se entiende nada como se podrá ver), contando auténticas barbaridades de mí: que padezco una paranoia, que soy muy agresiva … Algo insostenible puesto que un psiquiatra difícilmente puede hacer una valoración en dos minutos y en una situación como la mía.  Además lo que es inmoral y condenable por parte del hospital es que se me hiciera una valoración sin yo pedirla: considero que es un atentado contra mi intimidad. Y lo que es más aberrante  es que luego lo aportaran como prueba judicial contra mí ante el "juez" ADOLFO FERNÁNDEZ OUBIÑA.

Todos estos maniqueos, está claro, los pudieron preparar debido a mi ingenuidad, pues ante tanto sufrimiento, no pensé en dar los pasos que daba silenciosamente. Yo advertí al "doctor" JOSÉ MARÍA DOMINGO DOMÉNECH que iba a tomar acciones legales contra él. A lo que él se rió y seguidamente comentó a la persona con la que estaba hablando que no hiciera caso porque yo estaba loca.

Quiero llamar la atención de que el "doctor" JOSÉ MARÍA DOMINGO DOMÉNECH quien tomaba las decisiones sobre los tratamientos que se debían hacer a mi marido, no era oncólogo, sino médico residente.

Cuando acude el médico forense citado por el juez al Hospital Clínico, estaban todos los que no deberían de haber estado para informar, ya que este médico forense hace un informe de una valoración de 24 horas antes de su fallecimiento; y es la doctora Cristina Nadal la que sí debería de haber estado, porque ella es quién atendió a mi marido la última semana hasta el día de su fallecimiento.

Como que hubo una buena relación tanto personal como profesional con la doctora Nadal, a los pocos días de haber fallecido mi marido quise ponerme en contacto con ella. Me dijeron que ya no trabajaba en este hospital, dándose de baja en el Colegio de Médicos y como que yo no creo en las casualidades, pienso que algo tuvo que ver la muerte de mi marido en todo esto.


EL DIA QUE FALLECIÓ MI MARIDO

El día 22 de febrero del 2002, a las 18:45 fallece mi esposo. Llaman al médico de guardia y tengo la mala suerte que quien está de guardia es el "doctor" IGNACIO TOSCAS VIGARA, personaje que no atendió a las necesidades prioritarias de mi esposo, dejándole morir.

Le pido a la enfermera Nuria, responsable de planta, que no quiero que el "doctor" IGNACIO TOSCAS VIGARA haga el certificado de defunción, a lo que ella amablemente me dice que me enviaran a otro médico.

Pasó una hora y allí no se presentaba nadie. Todos cuchicheaban por lo bajo creándome una situación de soledad e indefensión inenarrable. Mi hijo David, me avisa que el "doctor" IGNACIO TOSCAS VIGARA está intentado entrar en la habitación de mi fallecido esposo, y se apresura a impedir que este sujeto entre en la habitación. Se encuentran los dos cara a cara fuera de la habitación y hay un enfrentamiento verbal, ni siquiera respeta el dolor tan grande que tiene mi hijo al haber perdido a su padre. El "doctor" IGNACIO TOSCAS VIGARA no se atreve a empujarle, ya que mi hijo le dobla en estatura. Y ante las amenazas de que iba a llamar a seguridad si no le dejaba entrar en la habitación, y diciéndole a mi hijo que "era un desgraciado y que allí quién mandaba era él", el "doctor" IGNACIO TOSCAS VIGARA, ayudado por otros personajes, intenta apartar a mi hijo de la puerta de la habitación. Mi hijo se defiende y empuja al "doctor" IGNACIO TOSCAS VIGARA, y éste, creo más bien que pierde el equilibrio más que por el empujón que le dio mi hijo, y se cae al suelo.

Mi hijo fue denunciado por esta agresión -según ellos-, pero quedó absuelto.

Lo más indignante, es que los mal llamados profesionales de la sanidad, no solamente creen que la vida de los pacientes les pertenece, sino que creen que incluso les pertenecen después de muertos.

 

                                                                                  Testimonio de Mª del Carmen Gisbert Rico,
                                                                                    esposa de Mario Gastón Ocampo Carrasco.  

 

NOTA: el servicio de Oncología miente descaradamente cuando leo en la historia clínica que dicen que se agotaron todos los tratamientos convencionales y que por esta razón decidieron que lo mejor era el tratamiento experimental. He de decir que los tratamientos farmacológicos que ellos llaman quimioterapia, sólo fue uno, llamado IRINOTECAN, siendo un fracaso rotundo. Y quirúrgico fueron dos, que podían haber sido tres, porque como eran lesiones muy pequeñas, que no lesiones que invadieran todo el hígado, la única que no se pudo operar fue la que la lesión estaba en la vena aorta.

Quiero llamar la atención que en un principio me hablaron de aplicar la radiofrecuencia (precisamente porque era lo más apropiado para la lesión que estaba en la vena aorta, puesto que como sabemos la radiofrecuencia coagula y evita hemorragias o una trombosis, que es por lo que falleció mi marido). No obstante, por razones que no comprendemos, me pusieron el ultimátum, de "ESTO (el tratamiento experimental) O NADA".